Quiénes somos
Crecer y Serás es un centro virtual de autoconocimiento, conciencia y desarrollo espiritual
Nace como un espacio de búsqueda real, vivido, elegido y construido paso a paso desde la experiencia personal
La escuela fue creada el 11 de julio de 2017, como resultado de un proceso profundo de transformación interior
Su creadora Sofia Di Meglio concibió este proyecto como un lugar donde el crecimiento humano y espiritual no estuviera impuesto estructuras rígidas o verdades absolutas, sino guiado por la experiencia, la reflexión y la responsabilidad personal.
En Crecer y Serás acompañamos procesos de autoconocimiento personal, autoconocimiento espiritual y conciencia espiritual superior
Trabajamos con cursos y formaciones que integran lo humano, lo emocional, lo psicológico, lo energético y lo espiritual, siempre desde una mirada consciente, libre y respetuosa de cada recorrido
Creemos que crecer no es obedecer un modelo, sino animarse a mirarse
Creemos que el conocimiento no se transmite como una verdad cerrada, sino que se descubre
Creemos que la espiritualidad no separa de la vida cotidiana, sino que la ordena y le da sentido.
Un espacio donde cada persona es protagonista de su propio proceso.
Un lugar para quienes eligen crecer desde la conciencia y no desde la imposición.
Cicerón dijo algo que nos define como comunidad:
"“El dolor mismo es amado, buscado y valorado. El proceso interior es sabio y se apoya en una base firme, no superficial. El modelo presente es amplio y sólido, con equilibrios bien ajustados. Se avanza con cuidado y decisión. No hay apego excesivo, pero sí atención al detalle. El trabajo se integra con el entorno y se sostiene con consistencia. El sistema es estable, aunque exige esfuerzo y compromiso. Nada se deja al azar: cada elemento cumple su función. Las partes se relacionan entre sí con fluidez y coherencia. El conjunto se adapta, evoluciona y encuentra su forma. El camino se construye paso a paso, con intención clara y estructura firme.” No es el placer lo que buscamos por sí mismo, ni huimos del dolor de manera automática. El error nace cuando se confunden los fines con los medios. "Nadie desea el dolor porque sea amor, pero lo acepta cuando conduce a un bien mayor. Del mismo modo, el placer no es valioso por su intensidad, sino por su concordancia con la razón. La vida buena no se mide por sensaciones pasajeras, sino por la armonía del alma, la rectitud del juicio y la coherencia de las acciones. La razón debe gobernar los impulsos, y no someterse a ellos. Así, lo justo, lo honorable y lo virtuoso no dependen del placer, sino que poseen valor en sí mismos. Quien vive conforme a la razón alcanza una estabilidad que ningún exceso puede ofrecer, ni ningún dolor destruir. Este es el verdadero fin del ser humano: vivir de acuerdo con la naturaleza racional que le es propia"
